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Jesús fue esenio: Benedicto XVI

Benedicto XVI

Según el nuevo libro de Benedicto XVI, aunque no lo escribiera sólo el apóstol Juan, sí incluye sus recuerdos y testimonios junto a Jesús.

El teólogo Joseph Ratzinger está viendo como se vende su libro “Jesús de Nazareth” en librerías de todo el mundo. Hemos seleccionado unos fragmentos a modo de ejemplo de lo que se puede encontrar en él. Un tema que trata es ¿quién escribió el Evangelio de Juan? ¿Y las Cartas de Juan? ¿Son el mismo San Juan Apóstol y “Juan el Presbítero”? ¿Estuvo con Jesús el autor, cuenta cosas que “vio y toco”? Ratzinger explica lo que los últimos estudios están confirmando.

¿Quién es Juan? ¿Cuántos Juanes hay?

¿Quién es el autor de este Evangelio? ¿Cuál es su fiabilidad histórica?

Intentemos aproximarnos a la primera pregunta. El mismo Evangelio, en el relato de la pasión, hace una afirmación clara al respecto. Se cuenta que uno de los soldados le traspasó a Jesús el costado con una lanza «y al punto salió sangre y agua». Y después vienen unas palabras decisivas: «El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis» (Jn 19, 35).

El Evangelio afirma que se remonta a un testigo ocular, y está claro que este testigo ocular es precisamente aquel discípulo del que antes se cuenta que estaba junto a la cruz, el discípulo al que Jesús tanto quería (cf. 19, 26). En Jn 21, 24 se menciona nuevamente a este discípulo como autor del Evangelio. Su figura aparece además en Jn 13, 23; 20, 2-10; 21, 7 y tal vez también en/» 1, 35.40; 18, 15-16.

En el relato del lavatorio de los pies, estas afirmaciones sobre el origen externo del Evangelio se profundizan hasta convertirse en una alusión a su fuente interna. Allí se dice que, durante la Cena, este discípulo estaba sentado al lado de Jesús y, «apoyándose en el pecho de Jesús» (13, 25), preguntó quién era el traidor. Estas palabras están formuladas en un paralelismo intencionado con el final del Prólogo de Juan, donde se dice sobre Jesús: «A Dios nadie lo ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (1, 18). Como Jesús, el Hijo, conoce el misterio del Padre porque descansa en su corazón, de la misma manera el evangelista, por decirlo así, adquiere también su conocimiento del corazón de Jesús, al apoyarse en su pecho.

Pero entonces ¿quién es este discípulo? El Evangelio nunca lo identifica directamente con el nombre. Confrontando la vocación de Pedro y la elección de los otros discípulos, el texto nos guía a la figura de Juan Zebedeo, pero no lo indica explícitamente. Es obvio que mantiene el secreto a propósito. Es cierto que el Apocalipsis menciona expresamente a Juan como su autor (cf. 1, 1.4), pero a pesar de la estrecha relación entre el Apocalipsis, el Evangelio y las Cartas, queda abierta la pregunta de si el autor es el mismo. […]

Desde Ireneo de Lyon (t c. 202), la tradición de la Iglesia reconoce unánimemente a Juan, el Zebedeo, como el discípulo predilecto y el autor del Evangelio. Esto se ajusta a los indicios de identificación del Evangelio que, en cualquier caso, remiten a un apóstol y compañero de camino de Jesús desde el bautismo en el Jordán hasta la Ultima Cena, la cruz y la resurrección. Ver noticia

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La verdad y la Serpiente del Jardín del Edén

El testimonio de la verdad cuenta la historia del jardín de Eden del punto de vista de la serpiente! Aquí la serpiente, se presenta en literatura gnóstica, como el principio de la sabiduría divina. Convence a Adán y a Eva para que participen de conocimiento mientras que “el Señor” los amenaza con la muerte, intentando celosamente evitar que logren conocimiento, y los expulsa del Paraíso cuando alcanzan ese conocimiento que debía permanecer en secreto.
Otro texto misterioso titulado el Trueno, Mente perfecta, ofrece un poema extraordinario hablado en la voz de una energía divina femenina:

Para mí soy el primer y durar. Soy honrado y despreciado.
Soy la puta y la santa.
Soy la esposa y el virginal….
Soy el estéril, y muchos son sus hijos….
Soy el silencio que es incomprensible….
Soy la elocución de mi nombre.

¿Por qué eran estos textos gnósticos enterrados y por qué han seguido siendo virtualmente desconocidos por casi 2.000 años?

Su supresión como documentos prohibidos, y su entierro en el acantilado en la biblioteca de Nag Hammadi, resulta como parte de una lucha crítica en la formación del cristianismo temprano. Los textos de Nag Hammadi y otros que circularon al principio de la era cristiana, fueron denunciados como herejes por los cristianos ortodoxos en el medio del segundo siglo.

Hemos sabido que muchos seguidores tempranos de Cristo fueron condenados por otros cristianos como herejes, pero casi todo lo que sabíamos sobre estos documentos, vinieron de lo que escribieron sus opositores para atacarlos.

El Obispo Irenaeus, que supervisó la iglesia en Lyon, C. 180, escribió cinco volúmenes, titulados la destrucción y el derrocamiento del conocimiento falso supuesto, que comienzan con su promesa de disponer de las opiniones los que estuvieron enseñando herejía (evangelios gnósticos) para demostrar que es absurdo y contrario a la verdad con sus declaraciones: “Hago esto de modo que se pueda rechazar a todos esos quiénes están transmitiendo estos falsos “conocimientos” y para evitar tal abismo de la locura y de la blasfemia contra Cristo”.

El Décimotercer Espíritu VII

El beso de Judas

Judas pregunta por el destino de Adán y de la Humanidad

 

Dijo Judas a Jesús: “¿Cuánto tiempo puede vivir el ser humano?”.

Jesús dijo: “Por qué te sorprendes de eso, de que Adán, con su descendencia, viviera toda su vida en el lugar que se le dió como reino, en larga vida con su señor?”.

Dijo Judas a Jesús: “Muere el espíritu humano?”.

Dijo Jesús: “Por eso es por lo que Dios ordenó a Miguel entregar a los hombres sus espíritus en préstamo, de manera que pudieran rendir culto, pero el gran Uno ordenó a Gabriel dar a la gran estirpe espíritus que no estuvieran sujetos a señor alguno, es decir: el espíritu y el alma. En consecuencia, el resto de las almas (-falta una línea-)”.

Interpretación: Fuera del Reino Divino de Barbelo, posiblemente un Eón dió orígen a entidades divinas que son llamados por Jesús: El, Nebro y Saclas. Ellos se encargaron de generar otras entidades angélicas o espirituales que a su vez crearon criaturas, podríamos suponer a imagen y semejanza de dichas entidades angélicas o menores. Es decir, podríamos argumentar que la forma del ángel o elemento espiritual que creó a los delfines tiene esa forma si se pudiera percibir su presencia en este “plano material”.

Podría ser esa la explicación de que en tan distintas y remotas regiones del mundo se hayan adorado muchos dioses con formas y figuras de animales: El diós Mono de la India, Quetzalcoatl la serpiente emplumada de los aztecas, Apis el Toro sagrado de los egipcios, Thot el ibis sagrada del Nilo, Anubis, el chacal, etc. ¿Los antiguos perrcibieron acaso la presencia de estos espíritus? ¿Acaso el hombre, en sus épocas tempranas resultó ser mucho más perceptivo? ¿Lo que llamamos percepción extrasensorial o comunicacion con el más allá, era acaso un poder inherente al ser humano en ese período remoto de su existencia? Quizá llegaron a observarlos seguramente en las cuevas de Altamira, donde los reprodujeron en las paredes, o en la tumbas y lugares sagrados de todo el mundo, como lo demuestran los descubrimientos arqueológicos.

Los demonios que se encuentran en el infierno de los egipcios tienen todos formas de animales. Para salir de allí es necesario saberlos nombrar. Como podemos ver, también hay que acceder a algún tipo de conocimiento para obtener la salvación en el caso de la religión egipcia, no solo en la Gnóstica. Y si observamos el fresco original del Juicio de Osiris, veremos que es mucho lo que haría falta aprender. Y ni hablar de las tradiciones nórdicas europeas sobre las hadas, gnomos, duendes, sirenas y espectros del aire, que a veces se cruzan con los humanos . . .

 

 

 

Jesús habla de la aniquilación de los impíos con Judas y otros

 

“(…) luz (faltan casi dos líneas) alrededor (…) sea (…) espíritu que está en vosotros habita esta carne entre las generaciones de ángeles. Pero Dios hizo que el conocimiento fuera otorgado a Adán y a los que con él estaban, de manera que los señores del caos y del mundo inferior no pudieran ejercer su poder sobre ellos.”

Judas dijo a Jesús: “Entonces, ¿qué harán esas estirpes?”.

Jesús dijo: “En verdad os digo que para todos ellos las estrellas traerán el fin. Cuando Saclas consuma el tiempo que le fue asignado, la primera estrella de las estirpes se manifestará con ellas y ellas terminarán aquello que habían dicho que harían. Entonces fornicarán en mi nombre y matarán a sus niños y luego (…) y -falatan seis líneas y media) mi nombre, y él luego (…) tu estrella sobre el décimotercer eón”.

Después, jesús rió.

Judas dijo: “Maestro, ¿por qué te ríes de nosotros?”.

Jesús respondió y dijo: “No me río de vosotros sino del error de las estrellas, porque esas seis estrellas vagan con esos cinco combatientes y todos ellos serán destruídos junto con sus criaturas”.

Interpretación: Jesús habla de Adán como la cabeza de una generación especial, a la cual se le ha otorgado “conocimiento”y es ese conocimiento lo que hace a esa generación invulnerable al poder de los señores del Caos o mundo inferior; al poder de esos ángeles que creáron Saclas y Nebro. Caos, Cosmos, mundo inferior, al parecer son la misma cosa para Jesús.

Saclas, el tonto creador de los humanos, no es eterno como el Padre Celestial. A Saclas, según, se le asignó un tiempo de acción. Pero lo consumirá y he ahí que empezarán a suceder cosas horribles y pecaminosas en el mundo. Infanticidio, asesinatos, vicios irrefrenables, bajas pasiones serán manifestadas o justificadas en nombre de Jesús.

En esta parte, pareciera que Cristo le hace una promesa a Judas. Como si le tuviera destinado un reino o un eón: el décimotercer eón, el que está bajo el poder de su estrella.

El error de las estrellas o lo que puede ser lo mismo: el error de los que se dirigen a un destino fatal. ¿Podría referirse Cristo a varios mundos o planetas o a varios universos? Las criaturas de nuestro mundo material, incluyéndonos a nosotros, la estirpe humana; la que no estuvo desde un principio, sinó que fue creada por deidades originadas fuera del Reino Celestial y Eterno; será destruída, ya no existirá.

 

 

 

Jesús habla de los que están bautizados y de la traición de Judas

 

Judas dijo a Jesús: “Mira, ¿qué harán los que han sido bautizados en tu nombre?”.

Jesús le dijo: “En verdad os digo: este bautismo (…) mi nombre -faltan nueve líneas- a mí. En verdad yo te digo, Judas, que aquellos que ofrecen sacrificios a Saclas (….) Dios -faltan tres líneas- todo lo que es malo.

“Pero tú los superarás a todos ellos, porque tú sacrificarás el cuerpo en que vivo.

 

Tu trompeta ya se ha alzado,

tu cólera se ha encendido,

tu estrella ha mostrado su fulgor

y tu corazón se ha (…).

 

“En verdad (…) tu último (…) se vuelve -faltan dos líneas- ya que será destruído. Y entonces la imágen de la gran estirpe de Adán será enaltecida, porque antes que el cielo la Tierra y los ángeles, esa estirpe, que viene del reino eterno, ya existía. Mira, ya se te ha dicho todo. Levanta tus ojos y mira la nube y la luz que hay en ella, y las estrellas que la rodean. La estrella que marca el camino es tu estrella”.

Judas alzó sus ojos y vió la nube luminosa, y entró en ella. Los que estaban en tierra oyeron una voz que salía de la nube y decía: (…) gran estirpe (…) imagen (…) -faltan cinco líneas- .

Interpretación: Judas, se preocupa por aquellos que accedieron a creer en Jesús, que fueron iniciados en el Espíritu por los discípulos. ¿Qué será de ellos? ¿No era el bautismo una promesa de salvación? En su respuesta, no del todo clara, porque justo allí el texto original ha sido deteriorado y no se pueden leer varias lineas, Jesús advierte a Judas sobre los sacerdotes quienes en representación del resto de las personas, ofrecen sacrificios, rinden culto a Saclas.

Seguidamente, Cristo anima a Judas con una metáfora vívida, para que cobre valor y coraje, le confirma una vez más la promesa de la eternidad. Jesús da por hecho que Judas sí entiende lo que los demás discípulos no entendieron nunca en su corazón. Cuando le dice: “Mira, te he dicho todo”, es una conminación a la acción. Judas tendrá que entregarlo y pronto; en lo que parecería a lo largo de los siglos de la Historia como una traición, para cumplir con lo que requería la Profecía hecha por Cristo tantas veces: “Uno de ustedes me traicionará”. En este texto es Cristo quien empuja a Judas a actuar, a liberarlo de su cuerpo, solo con eso, la superioridad de Judas y su destino glorioso, su entrada al Reino Divino estaría asegurada.

Judas, mirando al cielo, se transfigura, para asombro de los que allí estaban. Y también fue envuelto, como está descrito en los Evangelios tradicionales, por una nube de luz que “habló de la estirpe”, ¿de la estirpe Santa a la que desde ya pertenecía o siempre perteneció, Judas?

 

Conclusión: Judas traiciona a Jesús

 

(…) Sus altos sacerdotes murmuraban porque El se había ido a la habitación de invitados para su plegaria. Pero algunos escribas estaban allí vigilando atentamente para poder prenderlo durante la oración, pues estaban preocupados por la gente porque todos lo veían como a un profeta.

Se acercaron a Judas y le dijeron: “¿Qué haces aquí? Tu eres un discípulo de Jesús”.

Judas les respondió como ellos querían. Y él recibió algun dinero y les entregó a su maestro.

 

Fin aparente del Evangelio de Judas

Interpretación: Los sacerdotes hebreos vigilan a Jesús. No pueden perdonarle que haya atraído tanta gente con su palabra. Los escribas del Templo, perderían el respeto, ya posiblemente no serían tomados en cuenta por las autoridades del Imperio Romano como representantes del pueblo judío, ya no tendrían más poder.

Se extrañan de ver al Iscariote, porque le reconocen quizá dentro del Templo o en sus adyacencias. Judas había ido a cumplir con lo pactado. Les dijo donde estaba Jesús. Y lo entregó, aceptando algún dinero a cambio. Esto es lo que constituye el llamado “misterio de la Traición”y es narrado de manera distinta por los cuatro Evangelistas tradicionalmente aceptados o “Canónicos”, como tambien se les conoce.

Mateo, escenifica la entrega de Jesús en el Huerto de Getsemaní e incluye una multitud de gente armada encabezada por Judas y enviada por los sacerdotes. El evangelista llama traidor a Judas e infiere que el beso que le da a su Maestro es una seña para prenderle: “Aquel a quien yo besare, ese es; y aseguradle”. Jesús sale al encuentro de Judas, llamándole “amigo”y acepta ser detenido sin chistar. Antes bien, le recuerda a uno de los que estaban con él, que si quisiera, podría disponer de legiones de ángeles para su defensa. Pero el cumplimiento de la  profecía  de las Escrituras convenía a los fines de Jesús: El quería morir y desprenderse al fin de la misión reveladora de liberación espiritual y con ello de este plano universal lleno de errores, creado por seres insensatos y crueles.

Es Mateo el que cuenta que durante la cena Pascual, la última que celebrarían en vida con  su Maestro, los discípulos preguntan acerca de quién será el traidor. Jesús responde que aquel que mete la mano con él en el plato para mojar el pan, ese será. Judas pregunta, según San Matteo, ¿Seré yo Maestro? Y Jesús le dice: “Tú eres”.

San Juán en cambio, hace énfasis en que Cristo le confió secretamente, a él, durante la cena una señal para quien había de traicionarlo: El mismo le “daría” pan mojado en vino. Y así fué, San Juán presenció cuando el mismo Cristo acercó el húmedo bocado a Judas e inmediátamente después de aquella acción, el discípulo fue poseído, por un espíritu, recordemos que la palabra “demonio” era utilizada para nombrar aquellos entes desconocidos pero espirituales al fin, del cual no se conociera su naturaleza o procedencia. Fue acaso ese pan mojado, esa hostia consagrada la que infundió a  Judas el valor necesario para llevar a cabo su misión. ¿Es esa la clave para entender el “misterio de la traición”, “la extinción de todas las cosas”?

El Décimotercer Espíritu VI

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Escena 3: Judas narra una visión y Jesús le contesta

 

Judas dijo: “Maestro, igual que has escucha do a todos los demás, escúchame ahora también a mí. Porque he tenido una gran visión”.

Cuando Jesús oyó esto, rió y le dijo: “Tú, décimotercer espíritu, ¿por qué te esfuerzas tanto? Pero habla, que tendré paciencia contigo”.

Judas le dijo: “En la visión me ví a mí mismo, y a los doce discípulos lapidándome y acosándome terriblemente. Y también llegué al lugar donde (…) después de ti. Vi una casa, y mis ojos no podían abarcar su tamaño. Mucha gente la rodeaba, y aquella casa tenía el tejado de hojas verdes., y en medio de la casa había una multitud -faltan dos líneas- que decía: Maestro, acógeme con estas gentes”. Jesús respondió y dijo: “Judas tu estrella te ha llevado por el mal camino”. Y continuó: “No hay persona nacida humana que merezca entrar en la casa que has visto, porque ese lugar está reservado para los sagrados. Ni el Sol ni la Luna rigen allí ni el día, pero los santos morarán allí para siempre, en el reino eterno con los sagrados ángeles. Mira, te he explicado los misterios del reino y te he enseñado el error de las estrellas; y (…) enviarlo (…) sobre los doce eones”.

 

Judas pregunta por su destino

 

Judas dijo: “Maestro, ¿es posible que mi semilla esté bajo el control de los señores?”.

Jesús respondió y le dijo: “Ven, que yo -faltan dos líneas-, pero que sufrirás gran aflicción cuando veas el reino y toda su estirpe”.

Cuando Judas oyó esto, le dijo: “¿De qué me sirve haberlo recibido? Porque me has destinado a aquella estirpe”. Jesús respondió y le dijo: “Te convertirás en el décimotercero, y serás maldecido por las otras estirpes, y llegarás a prevalecer sobre ellas. En los últimos días maldecirán tu ascenso a la estirpe santa.

Interpretación: La visión de Judas es, sin dudarlo, la premonición de su desgracia. Es, el después de la traición, el desprecio y los insultos, las recriminaciones que por fuerza tendría que soportar Judas, para después llegar al refugio de los seres sagrados. Pero lo hace después de Cristo, Es, como si Judas llegara al reino sagrado detrás de El; lo que puede significar, días u horas después de la resurrección de Cristo.

Cristo le advierte una vez más a Judas sobre las consecuencias que le acarreará la misión que debe cumplir antes de llegar, antes de ascender a la estirpe santa. Le avisa diciéndole: “Tu estrella te ha llevado por mal camino”, es decir, si Judas se encontraba en esa gran casa donde habitan los santos, los mártires, significa que ha sido elegido para formar parte de “aquella” estirpe grande y santa de la que tantas veces habló Jesús. Pero, para ascender deberá aceptar su destino previo de exclusión y soledad, justo antes de su muerte, después de haber cumplido con su “aparentemente” nefasta misión.

 

 

Jesús enseña cosmogonía a Judas

 

Jesús dijo: “Ven, que puedo enseñarte secretos que nadie ha visto. Porque existe un reino grandioso e ilimitado, cuya extensión no ha sido vista por generación alguna de ángeles, en el cual hay un grandioso e invisible Espíritu,

 

nunca visto por los ojos de ángel alguno

nunca abarcado por la percepción del corazón,

y nunca llamado con nombre alguno.

 

Y una nube de luz apareció. El dijo: “Sea creado un ángel y sírvame de ayudante”.

Un gran ángel, el divino y luminoso Autogenerado, salió de la nube. Por su designio, otros cuatro ángeles fueron creados en otra nube y fueron los ayudantes del angélico Autogenerado. El Autogenerado dijo: “Que (…) sea (…)” y fue creado (…) . Y él creó la primera luminaria para reinar sobre ella. Dijo: “Haya ángeles para servirla”, y fueron creados en cantidades innumerables. Dijo: “Sea creado un eón lluminoso” y fue creado. Creó la segunda luminaria para reinar sobre ella, junto con cantidades innumerables de ángeles para que prestaran sus servicios. Así es como el creó el resto de los eones iluminados. Hizo que reinaran sobre ellos y creó para ellos una cantidad incontable de ángeles para que les prestaran ayuda.”

Adamas y las luminarias

“Adamas estaba en la primera nube luminosa que ningún ángel había visto entre todos los llamados “Dios”. El (…) que (…) la imagen (…) y a semejanza de este ángel. El hizo aparecer la generación incorruptible de Set (…) los doce (…) los veinticuatro (…). Hizo aparecer setenta y dos luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del Espíritu. Las setenta y dos luminarias hicieron aparecer trescientas sesenta luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del Espíritu de que su número fuera de cinco por cada una.

Los doce eones de las doce luminarias constituyen su padre, con seis cielos por cada eón, de manera que hay setenta y dos cielos para las setenta y dos luminarias, y por cada uno de ellos cinco firmamentos, para un total de trescientos sesenta firmamentos. Se les dio autoridad y una gran hueste de innumerables ángeles para gloria y adoración, y tras eso también espíritus vírgenes, para gloria y adoración de todos los eones y los cielos y sus firmamentos.

El Cosmos, el Caos y el Mundo inferior

Esa multitud de inmortales es llamada cosmos – es decir, perdición- por el Padre y las setenta y dos luminarias que acompañan al Autogenerado y sus setenta y dos eones. En él apareció el primer humano con sus poderes incorruptibles. Y el eón que apareció con su generación, el eón en quien están la nube de conocimiento y el ángel se llama El. (…) eón (…) después de eso dijo: “sean creados doce ángeles para reinar sobre el caos y el mundo inferior”. Y he aquí que de la nube apareció un ángel en cuyo rostro resplandecían llamaradas y cuyo semblante estaba manchado de sangre. Su nombre era Nebro, que quiere decir “rebelde”, otros lo llaman Yaldabaot. Otro ángel, Saclas, vino también de la nube. Creó entonces Nebro seis ángeles- y también Saclas- como ayudantes, y estos crearon doce ángeles en los cielos, y cada uno de ellos recibió una parte de los cielos.”

Los señores y los ángeles

“Los doce señores hablaron con los doce ángeles: “Que cada uno de vosotros (…) y que ellos (…) estirpe – falta una línea – ángeles”:

El primero es Set, que es llamado Cristo.

El segundo es Harmatot, que es (…).

El tercero es Galila.

El cuarto es Yobel.

El quinto es Adonaios.

Estos son los cinco que gobernaron el mundo inferior, y antes de nada el caos.”

La creación de la Humanidad

“Entonces, Saclas dijo a sus ángeles: “Creemos un ser humano a imagen y semejanza”. Dieron forma a Adán y a su mujer Eva, que en la nube se llama Zoe. Porque todas la generaciones buscan al hombre con este nombre, y todas llaman a la mujer por estos nombres. Ahora, Saclas no (ordenó…) excepto (…) las generaciones este. Y el (señor) dijo a Adán : “Vivirás mucho tiempo, con tu descendencia.

Interpretación: Jesús invita a Judas a ver el Reino Celestial, el reino divino de Barbelo, del cual proceden todas las deidades posteriores, lo invita a conocer al Gran Espíritu que habita o que en sí, es la emanación primaria de todo lo que vino después, es decir; un dios que no está sino en un reino sobrenatural e inefable, que está y estuvo siempre, muy por encima de las deidades inferiores.

Según este Evangelio, Cristo le revela a Judas que estas deidades inferiores fueron los responsables de la creación de esta existencia material y de la de los humanos. En otras palabras, el dios creador de todas las cosas, de todo cuanto de perceptible hay en este mundo material es un sanguinario (Yalbadaot significa rebelde en copto) o un tonto (Saclas), o los dos tal vez. Y El por supuesto, del cual procedieron estos dos insensatos ayudantes.

Saclas, según Jesús, fue quien creó a los humanos a su imagen. Podría acaso eso explicar como nos hemos estado matando entre nosotros por las inconsistencias de este mundo aparente y material. Podría explicar las guerras, la alienación, la miseria y los sufrimientos, la contaminación y el irrespeto por la naturaleza que los humanos padecemos. En verdad, por más que los científicos, los filósofos, los médicos, los profesionales de toda índole nos informan, nos advierten las consecuencias de nuestros excesos, la mayoría de las personas actúan tontamente, ya sea de manera particular o colectiva.

Parece que, al igual que los discípulos, (excepto Judas) no entendemos la necesidad de cobrar conciencia ante lo que nos rodea. No nos detenemos a medir las consecuencias de nuestros errores, sino que seguimos sirviendo a los propósitos de ese dios material, atendiendo compulsivamente los asuntos terrenales sin preocuparnos por el fin.

Aquí en el Evangelio de Judas, el creador de este mundo no es el único Dios verdadero; mucho antes existieron otras deidades superiores emanadas directamente de este ser Supremo e inefable, el Espíritu invisible y grandioso. Este mundo, creado por El, Saclas y Nebro, es un lugar caótico y perverso que pertenece al reino de la perdición y del cual hay que escapar. Cristo no es hijo del creador, la salvación no llega por la muerte, sino por la revelación del conocimiento secreto que él nos hace: Este dios de que creó el mundo material perceptible es bajo e inferior moralmente, no es para nada comparable con la gloria y majestad del verdadero Dios. Estas son las premisas teológicas resaltantes en el manuscrito del las crónica secreta de las revelaciones hechas por Jesús a Judas, días antes de su Pasión.

 

 

 

 

 

 

El Décimotercer Espíritu V

Los discípulos ven el templo y debaten acerca de él

 

Ellos dijeron: “Hemos visto una gran casa con un gran altar en ella y doce hombres-son los sacerdotes, creemos- y un nombre, y una muchedumbre espera frente a ese altar., hasta los sacerdotes (…y recibir) las ofrendas. Pero nosotros seguimos esperando”. Jesús dijo:, “Como son los sacerdotes?”

Ellos dijeron: “Algunos …) dos semanas; algunos sacrifican a sus propios hijos, otros a sus esposas, entre alabanzas y reverencias mutuas; algunos yacen con hombres, otros toman parte en matanzas; algunos cometen innúmeros pecados y actos contra las leyes. Y los hombres que hay en pié delante del altar invocan tu nombre, y en todos sus actos de imperfección los sacrificios son consumados. (…)”

Después de decir esto guardaron silencio, porque estaban preocupados.

 

 

Jesús da una interpretación alegórica de la visión del Templo

 

Jesús les dijo: “Por qué os atribulais? En verdad os digo que todos los sacerdotes que están frente al altar invocan mi nombre. Os lo vuelvo a decir: mi nombre está escrito en este (…) de las generaciones de estrellas a través de las generaciones de hombres. Y ellos han plantado árboles sin fruto en mi nombre, de manera vergonzoza”. Jesús les dijo: “Aquellos a quienes habeis visto recibiendo las ofrendas en el altar, esos sois vosotros. Ese es el dios a quien servís, y vosotros sois esos doce hombres que habeis visto. El ganado que habeis visto que llevaban al sacrificio son todas las personas que descarriásteis frente a aquel altar. (…) resistirá y se servirá de mi nombre de esta manera, y generaciones de gentes piadosas se mantendrán leales a él. Después de él habrá allí otro hombre que será de los fornicadores, y otro habrá de los infanticidas, y de los que yacen con otros hombres, y de los que se abstienen, y el resto de las gentes entregadas a la corrupción, la ilegalidad y el error, y aquellos que dicen: “Somos como ángeles”; ellos son las estrellas que provocan la extinción de todas las cosas. Porque durante generaciones los hombres han dicho: “Mira, Dios ha recibido vuestro sacrificio de las manos de un sacerdote, es decir, de un ministro del error. Pero es el Señor, el Señor del universo, quien gobierna; en el último día ellos serán humillados”.

 

Jesús les dijo: “Dejad de sacrificar que habeis (…) sobre el altar, porque ellos están por encima de vuestras estrellas y vuestros ángeles y allí ya ha llegado a su fin. Dejad, pues que sean atrapados ante vosotros y permitidles marchar (faltan 15 lineas) generaciones (…). Un panadero no puede alimentar a todas las criaturas bajo el cielo. Y (…) a ellos (…). Jesús les dijo: “Dejad de luchar contra mí. Cada uno de vosotros tiene su propia estrella, y toda persona-faltan 17 lineas-en (…) que ha venido (…primavera) por el árbol (…) de este eón (…) durante algún tiempo (…) pero él ha venido a regar el paraíso de Dios, y la estirpe que perdurará, porque él no manchará la posición de esa estirpe, pero (…) para la eternidad”.

Interpretación: En esta explicación, Jesús expone de manera contundente, la profecía que los santos del Antiguo Testamento difundieron a través de tantos años: “Bendito sea su nombre, por los siglos de los siglos, amén”. En el nombre de Jesús, estudiando la historia, se han cometido cosas terribles; como la inquisición, como la conquista genocida del pueblo americano, como el secuestro de negros del Africa para convertirlos en esclavos, todo, todo ha sido de alguna manera dispensado, disculpado, olvidado, por los agresores, y por la Iglesia Católica Romana. Pero allí está. Está escrito y no lo podemos obviar.

Jesús, en su inmensa sabiduría, vaticina exactamente lo que ha estado sucediendo por todos los años transcurridos desde su estadía como humano en la Tierra. ¿Cuántas personas fueron obligadas a devastar grandes regiones de Europa y Asia para cumplir con Las Cruzadas? ¿Cuántos “cristianos practicantes”, por orden de los Papas de turno, o de los mismos reyes, que se creían de “sangre azul”, destruyeron poblados enteros, violaron mujeres y mataron niños, todo en nombre de la Santísima Cruz? ¿O no era una inmensa Cruz la que llevaban hermosamente labrada en sus escudos, los mercenarios que en aquella época, llamaban Cruzados?

A esto se refiere Cristo. Podríamos seguir, inclusive, con la actual guerra en Irak, por ejemplo. ¿O es que George Bush no es católico? Solamente de su propio país, este mandatario ha sacrificado a 3.000 jóvenes estadounidenses, latinos y negros en lo que va de guerra. Y parece que no hay nadie en este planeta capaz de frenar esta gran cantidad de injusticia, que en nombre del “buen juicio” de unos pocos adinerados, tiene asolada nuestra madre Tierra de sangre y desdicha. Y por Irak, van 4 millones de desplazados que han tenido que abandonar su patria, más los casi 800.000 muertos nativos de Mesopotamia.

Hay muchísimo qué decir de estas palabras del Maestro. Jesús les habla fuertemente a sus discípulos para ver si entienden y son capaces de cambiar ese futuro que les refiere con tanta firmeza y seguridad. Porque, si no es así ¿Para qué pone tanto énfasis en este punto?

Con respecto a “los fornicadores”: Jesús condena en su discurso a los que se dedican a satisfacer sus bajos instintos, o trafican con sexo; “los que yacen con hombres”: suponemos que se trata de los homosexuales de ambos sexos, “los infanticidas”: los que atentan contra los niños mental o físicamente. Todos estos personajes se han manifestado a través de la historia: El Papa Borgia y su hijo César, en nombre de la Iglesia salían a matar y envenenaban a todo aquel que siquiera osara desoir sus ordenes o contradecir su palabra, o para hacerse de sus bienes. Ambos, violaron repetidamente a Lucrecia, hija de Alejandro, el Papa, cuya fama también quisieron dañar, aduciendo que practicaba la prostitución. Por eso la aislaron durante largo tiempo e hicieron de ella una persona tímida y frustrada.

Durante la Segunda Guerra mundial, El Doctor Joseph Menguele, utilizando su poder procedente del sistema político Nazi, experimentó con cientos de niños y mujeres embarazadas. A algunas las abría sin anestesia, para estudiar malformaciones u otras curiosidades que sospechara el “buen doctor” pudieran tener sus desgraciados conejillos de Indias. Y ¿esto no es infanticidio, tortura, crueldad, sadismo? A eso, señores, se refería el Maestro Jesús.

 

Judas hace preguntas a Jesús a cerca de aquella estirpe y de las estirpes humanas

 

Judas le dijo: “Rabí, ¿qué clase de fruto da aquella estirpe?”. Jesús dijo: “Las almas de todas las estirpes humanas morirán. Pero cuando aquellas personas han consumido su tiempo en este reino y el espíritu las abandona, sus cuerpos mueren pero sus almas viven y son asumidas”.

Judas dijo: “Es imposible sembrar semillas en roca y recoger sus frutos. Este es también el camino (…) la estirpe (corrupta…) y Sofía corruptible (…) la mano que ha creado gente mortal, así que sus almas ascienden a los eternos reinos celestiales. En verdad os digo (…) ángel (…) poder será capaz de ver aquel (…) éste a los que (…) estirpes santas (…).” Después de decir esto, Jesús se marchó.

Interpretación:  Judas hace referencia en su pregunta a la Parábola del sembrador, Marcos, IV,3-32, uno de los relatos didácticos más difundido y significativo del Nuevo Testamento, cuando inquiere a su Maestro acerca de los “frutos” de la estirpe santa o “aquella” estirpe. Entónces, Jesús deja de lado la metáfora y le habla más claramente sobre lo que sucederá: La estirpe humana morirá y sus almas llegarán en ese punto al término de su existencia, mientras que “aquellas” personas, (se refiere a las personas de “aquella estirpe o estirpe santa”) siempre y cuando hayan consumido su tiempo en la Tierra, mueren su cuerpos pero viven, son “asumidas”.

La estirpe humana es comparada aquí con la siembra de semillas en un pedregal: “es imposible sembrar en rocas y recoger sus frutos” dice Judas, “parte cayó sobre pedregales, donde había poca tierra, y luego nació por no poder profundizar en ella: más calentando el sol, se agostó, y como no tenía raíces, secóse”, dijo Jesús, cuando en aquella oportunidad se lo trataba de explicar a la muchedumbre que se reunió en torno a El.

La estirpe corrupta o humana parece poseer la sabiduría o la Sofía corruptible, para crear mortales o gente no trascendente: aún cuando hagan uso de la tecnología, de la ciencia, de todo el conocimiento acumulado durante siglos, no perdurarán; después de que sus cuerpos mueran, el espíritu las abandona y su almas dejan de ser.

Otra interpretación, puede ser la que explica como la sabiduría corruptible; es decir, el cúmulo de  conocimientos que ideó, que diseñó este mundo material dió origen también a la estirpe Humana, la cual en medio de su imperfección, no verá, no comprenderá nunca el mensaje Crístico, la liberación final, la ascensión de la estirpe santa.

 

 

 

El Décimotercer Espíritu IV

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Disgusto de los discípulos

 

Cuando los discípulos oyeron esto fueron presa del disgusto y la furia y en su interior comenzaron a blasfemar contra El.

Cuando Jesús vio que no entendían, se dirigió a ellos: “¿Por qué os alterais hasta la ira? Vuestro dios que está en vuestro interior ha hecho crecer la ira en vuestras almas. Que alguno de vosotros que sea lo bastante fuerte entre los seres humanos deje manifestarse al humano perfecto y se presente ante mí”. Todos ellos dijeron: “Tenemos la fuerza”.

 

Pero sus espíritus no tuvieron valor para estar frente a El, excepto Judas Iscariote. El fue capaz de aguantar frente a Jesús pero no de sostenerle la mirada, y volvió el rostro.

Judas le dijo: “Sé quién eres y de donde vienes. Tú perteneces al reino inmortal de Barbelo. Y yo no soy digno de pronunciar el nombre de quien te ha enviado”.

 

Interpretación: Lo que en un principio detalla este párrafo es la vulnerabilidad del alma humana, de su debilidad al dejarse perturbar por lo que Cristo les profetiza a los discípulos, hasta el punto de enfadarse e insultarlo con sus pensamientos. Y aquí nos encontramos con la personalidad omnisciente de Cristo, que sabe ver a través del cascarón humano y reconocer los sentimientos que no se expresan, que no se exteriorizan.

 

Sin embargo, les aclara que es ese dios terrenal al que le agradecen con sus rituales, el responsable del surgimiento de la ira, el generador del caos instintivo que caracteriza al ser humano.

 

Pero Cristo no se queda ahí. Inmediátamente aprovecha la oportunidad de probar la fuerza espiritual de sus apóstoles: les pide un ejercicio mágico, una manifestación sobrenatural: la del humano perfecto. Les pide que se la muestren y solo uno es capaz: Judas Iscariote. Jesús, la pudo ver, la pudo sentir. Además, Judas demuestra con sus palabras, muy firmes, por cierto, que entendió la parte que comenzó a explicar Cristo, la parte del principio que nunca entendieron.

 

Barbelo, es un término sético que significa “Divino Reino Celestial”. Hay referencias de Barbelo en el Libro Secreto de Juan, II:4-5, Libro Sagrado del Gran Espíritu Invisible (Evangelio egipcio, Nag Hammadi III) 42, 62, 49, Zostrianos 14, 124, 129, Alógenes el extranjero 51, 53, 56, Pensamiento trimorfo 38.

 

Por eso, por haber producido el portento de dejar ver su verdadero humano perfecto y por haber comprendido la verdadera procedencia y divinidad del Padre, como más adelante veremos, Cristo, lo aparta del grupo de doce para iniciarlo en lo que habrá de ser su misión terrenal.

Jesús habla en privado con Judas

Sabiendo que Judas reflexionaba sobre algo elevado, Jesús le dijo: “Mantente alejado de los otros y te explicaré los misterios del Reino. Puedes alcanzarlo, pero a costa de gran sufrimiento. Porque algún otro te reemplazará para que los dosce discípulos, puedan volver a cumplir con su dios”.

Judas le dijo: “¿Cuando me explicarás estas cosas, y cuando llegará el gran día de la luz para la estirpe?”. Pero cuando dijo eso, Jesús se fue de su lado.

E scena 2: Jesús vuelve a aparecerse a sus discípulos

A la mañana siguiente a suceder esto Jesús apareció otra vez ante sus discípulos.

Ellos le dijeron: “Maestro, ¿a donde te fuiste y qué hiciste cuando nos dejaste?” Jesús les dijo: Fuí con otra estirpe grande y santa”.

Sus discípulos le dijeron; “Señor, ¿cuál es esa estirpe, que es superior a nosotros y más santa que nosotros, que no está ahora en este reino?”.

Cuando Jesús oyó esto, rió y les dijo: “¿Por qué en vuestro interior pensais en la estirpe fuerte y santa? En verdad, yo os digo que nadie nacido de este eón, verá esa estirpe, y ninguna hueste de ángeles de las estrellas gobernará esa estirpe, y nadie nacido de mortal puede unirse a ella, porque aquella estirpe no viene de (…) que se ha convertido en (…). La estirpe de las personas que están entre vosotros es de la estirpe de la Humanidad (…) poder, que (…el) otros poderes (…) por los cuales vosotros gobernais”.

Cuando sus discípulos oyeron esto, cada uno de ellos quedó consternado en su interior. No pudieron articular palabra.

Otro día Jesús fue hasta ellos. Ellos le dijeron: “Maestro, te hemos visto en una visión, porque tenemos grandes sueños (…) noche.

El dijo: “¿Por qué habeis ido a esconderos?

Interpretación: Jesús, sabe en lo que piensa, a qué se refiere, de qué habla Judas. Sabe que Judas habla de lo que El vino a revelarles, algo que está por sobre el entendimiento humano, pero que sí puede entenderlo el “humano perfecto” que se manifestó en Judas. El humano perfecto que Judas supo manifestar y los otros discípulos no.

¿Por qué Cristo quería que solo Judas supiera, se enterara de la explicación de los misterios del reino de Barbelo? ¿Por qué lo separó del resto?

Cristo le advierte a Judas que el conocimiento sobre ese reino le costará sufrimiento, dolor y ruina, será expulsado del grupo y sustituído por otro para que el grupo siga cumpliendo con “su dios”.

Lo que sigue se interpreta, atendiendo a las preguntas que Judas le hace a Cristo, como la gran ansiedad de Judas por acceder a ese conocimiento, de la estirpe, del gran día de la luz.

Cuando Jesús vuelve a aparecer ante sus discípulos, una vez más vuelve a reírse de sus preguntas porque sencillamente solo El sabe, que de las personas que ocupan el planeta, el mundo, o este eón, como quieran llamarlo, solo El, no es de aquí. El no es de este mundo. De los que estaban allí con El, solo El conocía ese reino, porque El vino de allí y es allí a donde regresará.

Jesús visita ese reino que está más allá de este mundo, ese reino de perfección y de verdad, cada vez que quiere, igual que cuando quiere cambiar de apariencia y forma para presentarse muchas veces simultáneamente a varias personas. Estas descripciones se pueden apreciar en algunos escritos paleocristianos como el libro no canónico Hechos de Juan. Esto soporta la tesis de que Cristo era solo humano de apariencia, y su esencia divina le permitía obrar estos maravillosos portentos.

Cuando por boca de Jesús se enteran de que por más que quieran no tienen esperanza para conocer o hacerse partícipe de ese reino celestial, perfecto y divino, se entristecen profundamente: Ningun mortal nacido en este reino, que es de la estirpe de la Humanidad, aún cuando tenga poderes terrenales, ninguno podrá doblegarla, es una estirpe indomable que no puede ser alcanzada por la gente que vive en este mundo inferior.

 

 

 

 

 

El Décimotercer Espíritu III

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El Evangelio de Judas

 

Introducción: Incipit

 

Crónica secreta de la revelación, hecha por Jesús en conversación con Judas durante una semana tres días antes de celebrar la Pascua.

 

La Misión terrenal de Jesús

 

Cuando Jesús bajó a la tierra, hizo milagros y grandes portentos para la salvación de la Humanidad. Y como algunos iban por el camino de la rectitud mientras otros se daban a las transgresiones, fueron convocados los doce discípulos.

 

El comenzó a hablar con ellos de los misterios ultraterrenos y de lo que ha de suceder al final. Muchas veces no se presentaba a sus discípulos en su propia figura, sino que aparecía ante ellos como un niño.

 

Interpretación: El Evangelio de Judas narra sucesos descritos como acaecidos en un corto espacio de tiempo que culminó con la traición de Judas a Jesús. En el texto reza “durante una semana tres días antes de celebrar la Pascua”; y podríamos interpretar que Jesús sometió a Judas y solo a él (sino no hubiera sido una crónica secreta) a una especie de preparación, para la acción que debería ejecutar el día señalado por el mismo Cristo: la traición.

 

Sin embargo, en esta primera parte, Jesús “habla de los misterios ultraterrenos” con los discípulos que convocó y también de “lo que ha de suceder al final”.

 

¿ Cuáles son esos “misterios ultraterrenos”? ¿Qué, según Cristo, será lo que ha de ocurrir al final?

 

Según el Evangelio de Judas, Cristo comenzó a revelar la verdad ultraterrena a sus discípulos, es más, el texto en copto reza: “El comenzó a hablar con ellos de los misterios ultraterrenos”. ¿Será que no terminó de revelar toda esta verdad a todos los discípulos? ¿Es posible que Cristo, solo le hubiera revelado “todos los misterios ultraterrenos” a Judas?

 

Por otra parte, está esa “aparición” de Cristo, en la forma o apariencia de un “niño”. En otros escritos como: Libro Secreto de San Juan (Códice Nag Hammadi II) ; Revelación de San Pablo 18; Hipólito de Roma: Refutación de todas las herejías, Evangelio de Tomás 4, también los autores describen la presentación de Cristo ante sus discípulos con la apariencia de un niño. Es la llamada “Personalidad Docética” de Cristo. La interpretación que le dan los teólogos a estas apariciones es la importancia que Jesús le daba a la pureza, a la honestidad, a la inocencia propia de los niños.

Escena 1: Diálogo de Jesús con sus discípulos. La oración de agradecimiento o eucaristía

Un día El estaba con sus discípulos en Judea, y los encontró reunidos y sentados en actitud devota. Cuando El se acercó a sus discípulos reunidos y sentados ofreciendo una oración de agradecimiento ante el pan, El rió. Los discípulos le dijeron: “Maestro, ¿por qué te ríes de nuestra oración de agradecimiento? Hacemos lo correcto.

El respondió diciéndoles: “No me río de vosotros. Vosotros, no haceis esto por vuestra voluntad, sino porque esta es la forma en que vuestro Dios debe ser alabado”. Ellos dijeron: “Maestro, tú eres el hijo de nuestro dios”. Jesús les respondió: “¿Cómo me conoceis? En verdad, yo os digo que ningun descendiente de los que estan entre vosotros me conocerá”.

Interpretación: De acuerdo al párrafo titulado “La Misión terrenal de Jesús”, Cristo intenta, comienza a revelar su mensaje a los apóstoles; en la escena anterior, vemos como el mismo Jesús, se ríe de la ingenuidad de los discípulos. Es como si dijera: ¿No les he hablado ya del reino y del gran Espíritu, del cual provengo?; aún así, admite que es de la manera como los discípulos dispusieron la oración de agradecimiento, como se debe honrar o alabar a un dios al cual pertenecen, del cual son parte, porque proceden de ese reino: la estirpe de la Humanidad, la que cuenta con poderes por los que gobierna, impera, por lógica, en el mundo material o inferior.

Seguidamente, los discípulos le hacen ver el error en el que estan de nuevo a Jesús. Le han dicho: Nuestro diós es tu padre, por lo que Jesús, profetiza a larguísimo plazo, la ignorancia de las futuras generaciones sobre quien es Cristo en verdad, sobre la verdad de su mensaje liberador. Por eso dice: “ningún descendiente de los que estan entre vosotros me conocerá”.

Es decir, Cristo sabía y así dijo la terrible verdad que se ha de afrontar algún día: Los descendientes de la estirpe de la Humanidad o sea, todos los seguidores de la Iglesia Católica Cristiana rinden sus tributos ecuménicos a un dios del mundo inferior, el dios responsable por la creación de lo material, de este mundo que conocemos por medio de nuestros incipientes y poco sofisticados sentidos. Un dios que nos provee de recursos para vivir, en la medida que le sacrifiquemos mayor tiempo de nuestras vidas a él y a los preceptos que se inventaron unos cuantos acomodados de la Historia, para que engranara aparentemente bien dentro de las creencias que ellos mismos quisieron y lograron implantar y guiándose por los textos que también ellos aprobaron en su momento.
En el Evangelio de Judas y en otros textos séticos se hace distinción entre las generaciones humanas y aquella generación o Gran generación de Set; es decir, los gnósticos. En otras palabras, es una afirmación de lo que Cristo le dice a Pilatos: “Mi reino no es de este mundo”, y quiere decir que procede de Set, de los Espíritus generados a partir de la “chispa” divina, de la propia emanación Espiritual Primaria o Gran Espíritu Invisible nunca abarcado por la percepción del corazón y nunca llamado por nombre alguno, como veremos más adelante.