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Investigadores desentrañan el misterio de las manchas solares perdidas

En 2008-2009, las manchas solares prácticamente desaparecieron por completo durante dos años. La actividad solar se redujo a los valores más bajos de los últimos cien años; la alta atmósfera de la Tierra se enfrió y colapsó; el campo magnético del Sol se debilitó, permitiendo de este modo que los rayos cósmicos pudieran penetrar en cantidades récord al sistema solar. Fue un gran evento y los físicos solares se preguntaron abiertamente: ¿dónde se han ido todas las manchas solares?

Ahora ya lo saben. Se ha publicado una respuesta en la 3ra. edición de marzo de la revista Nature.

“Las corrientes de plasma ubicadas en las profundidades del Sol han interferido en la formación de las manchas solares y han prolongado el mínimo solar”, dice el autor principal Dibyendu Nandi, del Instituto Hindú de Educación Científica e Investigaciones, de Calcuta. “Nuestras conclusiones están basadas en un nuevo modelo númerico del interior del Sol”.

Durante varios años, los físicos solares reconocieron la importancia de la “Gran Banda Transportadora” del Sol. Un vasto sistema de corrientes de plasma, llamadas “flujos meridionales” (similares a las corrientes oceánicas en la Tierra), se desplaza a lo largo de la superficie del Sol, se sumerge cerca de los polos y vuelve a salir en las proximidades del ecuador. Estas corrientes en forma de bucles juegan un papel fundamental en el ciclo solar de 11 años.

Cuando las manchas solares comienzan a debilitarse, las corrientes en la superficie arrastran los restos de sus campos magnéticos y los jalan hacia el interior de la estrella; 300.000 km por debajo de la superficie, la dínamo magnética del Sol amplifica los campos magnéticos debilitados. Las manchas solares resucitadas flotan y saltan a la superficie como si fueran un corcho en el agua —¡ahí está! Un nuevo ciclo solar ha comenzado.

Por primera vez, el equipo de Nandi piensa que ha desarrollado un modelo computacional que realiza los cálculos físicos en forma correcta para los tres aspectos de este proceso: la dínamo magnética, la banda transportadora y la evolución boyante de los campos magnéticos de las manchas solares.

“Según nuestro modelo, el problema con las manchas solares en verdad comenzó hace tiempo, a finales de la década de 1990, durante el ascenso del Ciclo Solar 23”, afirma el coautor del modelo Andrés Muñoz-Jaramillo, del Centro de Astrofísica de la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano. “En aquel tiempo, la banda transportadora se aceleró”.

La banda, que se desplazaba con gran velocidad, rápidamente arrastró los restos de las manchas solares hacia la dínamo interior del Sol para su amplificación. A primera vista, podría parecer que esto incrementa la producción de manchas, pero no. Cuando los residuos de las machas solares viejas llegaron a la dínamo, llevaron la banda a través de la zona de amplificación también, demasiado rápido como para su completa reanimación. La producción de manchas se detuvo.

Partes del sol

Razones de la desaparición de las manchas solares

Fuente

Después, durante los años posteriores a 2000, de acuerdo con el modelo, la Banda Transportadora disminuyó su velocidad nuevamente, permitiendo de este modo que los campos magnéticos de las manchas pasaran más tiempo en la zona de amplificación, pero el daño ya estaba hecho. La cantidad de manchas solares nuevas fue muy pequeña. Y por si fuera poco, la banda, que se movía lentamente, no hizo demasiado para ayudar a las manchas reanimadas en su viaje de regreso a la superficie, provocando así un retraso en el comienzo del Ciclo Solar 24.

“El escenario estaba preparado para el mínimo solar más profundo en todo un siglo”, menciona el coautor Petrus Martens, del Departamento de Física de la Universidad del Estado de Montana.

Colegas y seguidores del equipo consideran que el nuevo modelo es un avance significativo.

“Entender y predecir el mínimo solar es algo que no habíamos podido hacer antes; y resulta que es algo muy importante”, dice Lika Guhathakurta, de la División de Heliofísica de la NASA, en Washington, DC.

Mientras que el máximo solar es relativamente breve, dura un par de años y está marcado por episodios de violentas erupciones solares que duran algunos días, el mínimo solar puede prolongarse por varios años. El famoso Mínimo de Maunder del siglo XVII duró 70 años y coincidió con el episodio más profundo de la Pequeña Era de Hielo de Europa. Los científicos aún siguen intentando entender la conexión.

Una cosa es clara: Durante un mínimo prolongado, suceden cosas raras. En 2008-2009, el campo magnético global del Sol se debilitó y el viento solar decayó. Los rayos cósmicos, que normalmente son detenidos por el tempestuoso magnetismo solar, aparecieron dentro del sistema solar.

Durante el más profundo mínimo solar en un siglo, irónicamente, el espacio se volvió un lugar más peligroso para viajar. Al mismo tiempo, la acción de calentamiento de los rayos ultravioleta, normalmente proporcionada por las manchas solares, estuvo ausente, por lo que la alta atmósfera de la Tierra comenzó a enfriarse y a colapsar. La basura espacial dejó de caer con la frecuencia en que lo hace de manera usual y comenzó a acumularse en órbita. Entre otras cosas.

Nandi hace notar que su nuevo programa computacional no solamente pudo explicar la ausencia de manchas solares, sino también el debilitamiento del campo magnético solar en los años 2008-2009. “Es la confirmación de que vamos por buen camino”.

El siguiente paso: El Observatorio de Dinámica Solar (SDO, por su sigla en idioma inglés) puede medir los movimientos de la banda transportadora del Sol no sólo en la superficie, sino también en las profundidades. Esta técnica se denomina heliosismología y muestra el interior del Sol en la misma forma en que el ultrasonido funciona en una mujer embarazada. Al combinar los datos de alta calidad proporcionados por el SDO con el modelo computacional, los investigadores podrían predecir cómo se desarrollará un mínimo solar en el futuro. Sin embargo, el SDO apenas está comenzando, así que los pronósticos tendrán que esperar.

Ciertamente, hay mucho trabajo por hacer, pero Guhathakurta dice: “Finalmente, podríamos estar desentrañando el misterio del Sol sin manchas”.

Créditos: Esta investigación ha sido financiada por el Programa Viviendo con una Estrella, de la NASA, y el Departamento de Ciencia y Tecnología del Gobierno de India.

 

 

Un océano con burbujas en Encelado

Durante años, los investigadores han debatido sobre la posibilidad de que Encelado, una pequeña luna que flota en las afueras de los anillos de Saturno, albergue un vasto océano subterráneo. ¿Es una luna con agua líquida, o no? En la actualidad, nuevas evidencias parecen inclinar la balanza hacia el sí. No sólo es muy posible que Encelado posea un océano, sino que dicho océano probablemente contenga burbujas como una bebida gaseosa y podría ser atractivo para la vida microbiana.

La historia comenzó en el año 2005, cuando la sonda Cassini, de la NASA, llevó a cabo un sobrevuelo cerca de Encelado.

“Los geofísicos esperaban que este pequeño mundo fuera solamente un trozo de hielo frío, inerte y poco interesante”, dice Dennis Matson, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory, en idioma inglés), de la NASA. “¡Pero vaya si nos llevamos una sorpresa!”

 

Encelado

Potencias espaciales quieren explotar a la luna "Encelado"

Cassini descubrió que la pequeña luna estaba muy activa, emitía penachos de vapor de agua, partículas de hielo y compuestos orgánicos a través de fisuras (conocidas como “rayas de tigre”) en su caparazón congelado. Mimas, una luna cercana y de tamaño similar, estaba tan muerta como esperaban los científicos; pero Encelado, en cambio, estaba precozmente activa.

Muchos investigadores consideraron que los chorros gélidos eran una prueba de la existencia de un enorme depósito subterráneo de agua. Bolsas de agua cercanas a la superficie, con temperaturas de alrededor de 0oC (32o F), podrían explicar los penachos acuosos. Pero había problemas en esta teoría. Para empezar, ¿dónde estaba la sal?

En sobrevuelos iniciales, los instrumentos de Cassini detectaron carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y diversos hidrocarburos en los gases de los penachos. Pero no hallaron ninguno de los elementos de la sal que el agua de un océano debía contener.

En 2009, el analizador de polvo cósmico de la sonda Cassini encontró por fin la desaparecida sal —en el lugar menos esperado.

“No estaba en los gases de los penachos, donde la habíamos estado buscando”, relata Matson. “En cambio, las sales de sodio y potasio, así como los carbonatos, se encontraban todos atrapados en las partículas de hielo de los penachos.* Y la fuente de estas sustancias tiene que ser un océano. Las sustancias que se disuelven en el agua de un océano son similares a las que contienen estos granos”.

Las más recientes observaciones de la sonda Cassini mostraron otro intrigante descubrimiento: las mediciones térmicas revelaron que las fisuras tenían temperaturas de hasta -84o C (-120 o F, o 190 Kelvin).

“¡Este descubrimento vuelve a poner nuestros relojes en cero!”, dice Matson. “Temperaturas tan altas como estas tienen que tener un origen volcánico”. El calor debe de fluir desde el interior y debe de ser suficiente como para derretir algo del hielo subterráneo, creando de este modo canales acuáticos debajo de la superficie.

Este hallazgo ha llevado a los científicos a preguntarse cómo es que el contenido de un océano, sellado por una corteza de hielo de decenas de kilómetros de espesor, logra alcanzar la superficie.

“¿Alguna vez ha terminado bañado al destapar una lata de una bebida gaseosa?”, pregunta Matson.

El modelo que él y sus colegas proponen sugiere que gases disueltos en el agua profunda debajo de la superficie forman burbujas. Dado que la densidad de esta “agua con gas” es menor que la del hielo, el líquido asciende rápidamente a través del hielo y hasta la superficie.**

“La mayor parte del agua se esparce hacia los lados y ‘entibia’ una delgada capa de hielo de unos 91 metros (300 pies) de espesor”, explica Matson. “Pero una parte de ella se recolecta en cámaras a baja profundidad, incrementa su presión y súbitamente estalla a través de pequeños agujeros en el suelo, como la bebida gaseosa de la lata que usted abrió. Conforme el resto del agua se enfría, se filtra hacia abajo para reabastecer el océano y comenzar de nuevo todo el proceso”.

 

Sigue la "venta" de las creiaciones divinas

Pero otro misterio continúa sin resolverse: “¿De dónde proviene el calor en este pequeño cuerpo celeste?”, se pregunta Larry Esposito, de la Universidad de Colorado. “Creemos que el calor por la fuerza de las mareas puede estar contribuyendo”.

Las poderosas mareas creadas por Saturno hacen que la forma de Encelado varíe levemente conforme gira en torno a él. Estos movimientos de flexión en el interior de la luna generan calor; como el calor que se siente cuando usted dobla rápidamente hacia delante y hacia atrás un clip para papel. En este modelo, la fricción interna es la fuente de energía que genera una actividad volcánica, la cual calienta y derrite el hielo.

“Ahora tenemos claro que, sin importar lo que produzca el calor, Encelado cumple con muchos de los requisitos para la vida”, dice Esposito. “Sabemos que tiene un océano líquido y una fuente de energía. Y, además de todo eso, sabemos que hay organismos en la Tierra que sobreviven en condiciones semejantes”.

Nadie sabe con seguridad qué es lo que está sucediendo debajo de todo ese hielo, pero pareciera que esta pequeña luna tiene un historia muy interesante para contarnos: chorros en erupción, un océano subterráneo, la posibilidad de albergar vida.

¡Y nosotros que pensábamos que era un lugar aburrido!

 

 

La Luna tuvo su origen en una colisión

La luna se formó después de que un cuerpo tan grande como Marte colisionara en lo que era entonces la Tierra, golpeando una parte floja de su manto, informó el martes el laboratorio Jet Propulsión Laboratory (JPL).

Se cree que los escombros de la colisión se han fusionado en un satélite blanco familiar que vemos hoy, dijo el JPL, basado en Pasadena, Los Ángeles.

Una luna se formó en sólo 5-10 por ciento de los sistemas planetarios como mucho, dijo el JPL en un informe en la revista científica Astrophysical Journal.

El descubrimiento está basado en las observaciones del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, que es controlado por el JPL.

“Cuando una luna se forma a partir de una colisión, el polvo debería expanderse por todos sitios”, dijo Nadya Gorlova de la Universidad de Florida, Gainsville, el principal autor del estudio.

“Si hubiera muchas más lunas formándose, hubiéramos visto polvo alrededor de muchas estrellas—pero no fue el caso”, dijo Gorlova.

Los científicos usaron el Telescopio Espacial Spitzer para ver el polvo revelador alrededor de 400 estrellas que tiene alrededor de 30 millones de edad—casi la edad del solo cuando se formó la luna de la Tierra. Sólo una de esas estrellas fue inmersa en polvo, informó JPL.

“Tomando en consideración la cantidad de tiempo que el polvo debe quedarse en los alrededores, y el alcance de edad en el que las colisiones que han formado la luna pueden ocurrir, los científicos calcularon la probabilidad de un sistema solar haciendo de una luna como la de la Tierra sería como mucho el del 5 a 10 por ciento”, según el JPL.

Aún, los astrónomos creen que hay miles de millones de planetas rocosas en el universo y el “5-10 por ciento de mil millones sigue siendo muchas lunas”, informó JPL. (Pueblo en Línea)

22/11/2007

 
 
 

Luna

Fuente aquí

 

 

 

 

       
           

El libro adivino de las cosas ocultas: Chilam Balam

El “Chilam Balam (o el libro del adivino de las cosas ocultas), es una colección de escritos durante los siglos XVII y XVIII en lenguaje Maya, que pretendieron contener los secretos de la civilización y que actualmente son una fuente para el conocimiento contemporáneo de la religión, historia, folclor, medicina y astronomía.

Originalmente existieron una cantidad mayor de libros (nombrados con el nombre del pueblo en los cuales fueron escritos) en la colección de “Chilam Balam”, aunque solamente unos pocos han sobrevivido hasta hoy, entre los que se encuentran el Maní, Tizimín, Chumayel, Kaua, Ixil, Tusik y el Códice Pérez.

Los libros del “Chilam Balam”, fueron redactados después de la conquista española y recogen textos relativos a la historia, medicina, cosmología, astronomía, cronología y textos no clasificados de los mayas, aunque quizás el Chumayel sea el más importante de estos libros sagrados y proféticos.

Además, existen versiones en varias lenguas, entre ellas el español, de cuyas formas subsisten las de Mediz Bolio al español, Peret y Le Clézio al francés, Roys al inglés, entre otras.

Escritos durante los siglos XVII y XVIII, los libros mayas del “Chilam Balam” fueron textos leídos de manera clandestina y cada determinado tiempo durante la época de mayor coyuntura entre las creencias católicas recién llegadas a México.

Así lo señaló, la víspera, María del Carmen Valverde, especialista del Centro de Estudios Mayas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) .

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