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El Décimotercer Espíritu VI

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Escena 3: Judas narra una visión y Jesús le contesta

 

Judas dijo: “Maestro, igual que has escucha do a todos los demás, escúchame ahora también a mí. Porque he tenido una gran visión”.

Cuando Jesús oyó esto, rió y le dijo: “Tú, décimotercer espíritu, ¿por qué te esfuerzas tanto? Pero habla, que tendré paciencia contigo”.

Judas le dijo: “En la visión me ví a mí mismo, y a los doce discípulos lapidándome y acosándome terriblemente. Y también llegué al lugar donde (…) después de ti. Vi una casa, y mis ojos no podían abarcar su tamaño. Mucha gente la rodeaba, y aquella casa tenía el tejado de hojas verdes., y en medio de la casa había una multitud -faltan dos líneas- que decía: Maestro, acógeme con estas gentes”. Jesús respondió y dijo: “Judas tu estrella te ha llevado por el mal camino”. Y continuó: “No hay persona nacida humana que merezca entrar en la casa que has visto, porque ese lugar está reservado para los sagrados. Ni el Sol ni la Luna rigen allí ni el día, pero los santos morarán allí para siempre, en el reino eterno con los sagrados ángeles. Mira, te he explicado los misterios del reino y te he enseñado el error de las estrellas; y (…) enviarlo (…) sobre los doce eones”.

 

Judas pregunta por su destino

 

Judas dijo: “Maestro, ¿es posible que mi semilla esté bajo el control de los señores?”.

Jesús respondió y le dijo: “Ven, que yo -faltan dos líneas-, pero que sufrirás gran aflicción cuando veas el reino y toda su estirpe”.

Cuando Judas oyó esto, le dijo: “¿De qué me sirve haberlo recibido? Porque me has destinado a aquella estirpe”. Jesús respondió y le dijo: “Te convertirás en el décimotercero, y serás maldecido por las otras estirpes, y llegarás a prevalecer sobre ellas. En los últimos días maldecirán tu ascenso a la estirpe santa.

Interpretación: La visión de Judas es, sin dudarlo, la premonición de su desgracia. Es, el después de la traición, el desprecio y los insultos, las recriminaciones que por fuerza tendría que soportar Judas, para después llegar al refugio de los seres sagrados. Pero lo hace después de Cristo, Es, como si Judas llegara al reino sagrado detrás de El; lo que puede significar, días u horas después de la resurrección de Cristo.

Cristo le advierte una vez más a Judas sobre las consecuencias que le acarreará la misión que debe cumplir antes de llegar, antes de ascender a la estirpe santa. Le avisa diciéndole: “Tu estrella te ha llevado por mal camino”, es decir, si Judas se encontraba en esa gran casa donde habitan los santos, los mártires, significa que ha sido elegido para formar parte de “aquella” estirpe grande y santa de la que tantas veces habló Jesús. Pero, para ascender deberá aceptar su destino previo de exclusión y soledad, justo antes de su muerte, después de haber cumplido con su “aparentemente” nefasta misión.

 

 

Jesús enseña cosmogonía a Judas

 

Jesús dijo: “Ven, que puedo enseñarte secretos que nadie ha visto. Porque existe un reino grandioso e ilimitado, cuya extensión no ha sido vista por generación alguna de ángeles, en el cual hay un grandioso e invisible Espíritu,

 

nunca visto por los ojos de ángel alguno

nunca abarcado por la percepción del corazón,

y nunca llamado con nombre alguno.

 

Y una nube de luz apareció. El dijo: “Sea creado un ángel y sírvame de ayudante”.

Un gran ángel, el divino y luminoso Autogenerado, salió de la nube. Por su designio, otros cuatro ángeles fueron creados en otra nube y fueron los ayudantes del angélico Autogenerado. El Autogenerado dijo: “Que (…) sea (…)” y fue creado (…) . Y él creó la primera luminaria para reinar sobre ella. Dijo: “Haya ángeles para servirla”, y fueron creados en cantidades innumerables. Dijo: “Sea creado un eón lluminoso” y fue creado. Creó la segunda luminaria para reinar sobre ella, junto con cantidades innumerables de ángeles para que prestaran sus servicios. Así es como el creó el resto de los eones iluminados. Hizo que reinaran sobre ellos y creó para ellos una cantidad incontable de ángeles para que les prestaran ayuda.”

Adamas y las luminarias

“Adamas estaba en la primera nube luminosa que ningún ángel había visto entre todos los llamados “Dios”. El (…) que (…) la imagen (…) y a semejanza de este ángel. El hizo aparecer la generación incorruptible de Set (…) los doce (…) los veinticuatro (…). Hizo aparecer setenta y dos luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del Espíritu. Las setenta y dos luminarias hicieron aparecer trescientas sesenta luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del Espíritu de que su número fuera de cinco por cada una.

Los doce eones de las doce luminarias constituyen su padre, con seis cielos por cada eón, de manera que hay setenta y dos cielos para las setenta y dos luminarias, y por cada uno de ellos cinco firmamentos, para un total de trescientos sesenta firmamentos. Se les dio autoridad y una gran hueste de innumerables ángeles para gloria y adoración, y tras eso también espíritus vírgenes, para gloria y adoración de todos los eones y los cielos y sus firmamentos.

El Cosmos, el Caos y el Mundo inferior

Esa multitud de inmortales es llamada cosmos – es decir, perdición- por el Padre y las setenta y dos luminarias que acompañan al Autogenerado y sus setenta y dos eones. En él apareció el primer humano con sus poderes incorruptibles. Y el eón que apareció con su generación, el eón en quien están la nube de conocimiento y el ángel se llama El. (…) eón (…) después de eso dijo: “sean creados doce ángeles para reinar sobre el caos y el mundo inferior”. Y he aquí que de la nube apareció un ángel en cuyo rostro resplandecían llamaradas y cuyo semblante estaba manchado de sangre. Su nombre era Nebro, que quiere decir “rebelde”, otros lo llaman Yaldabaot. Otro ángel, Saclas, vino también de la nube. Creó entonces Nebro seis ángeles- y también Saclas- como ayudantes, y estos crearon doce ángeles en los cielos, y cada uno de ellos recibió una parte de los cielos.”

Los señores y los ángeles

“Los doce señores hablaron con los doce ángeles: “Que cada uno de vosotros (…) y que ellos (…) estirpe – falta una línea – ángeles”:

El primero es Set, que es llamado Cristo.

El segundo es Harmatot, que es (…).

El tercero es Galila.

El cuarto es Yobel.

El quinto es Adonaios.

Estos son los cinco que gobernaron el mundo inferior, y antes de nada el caos.”

La creación de la Humanidad

“Entonces, Saclas dijo a sus ángeles: “Creemos un ser humano a imagen y semejanza”. Dieron forma a Adán y a su mujer Eva, que en la nube se llama Zoe. Porque todas la generaciones buscan al hombre con este nombre, y todas llaman a la mujer por estos nombres. Ahora, Saclas no (ordenó…) excepto (…) las generaciones este. Y el (señor) dijo a Adán : “Vivirás mucho tiempo, con tu descendencia.

Interpretación: Jesús invita a Judas a ver el Reino Celestial, el reino divino de Barbelo, del cual proceden todas las deidades posteriores, lo invita a conocer al Gran Espíritu que habita o que en sí, es la emanación primaria de todo lo que vino después, es decir; un dios que no está sino en un reino sobrenatural e inefable, que está y estuvo siempre, muy por encima de las deidades inferiores.

Según este Evangelio, Cristo le revela a Judas que estas deidades inferiores fueron los responsables de la creación de esta existencia material y de la de los humanos. En otras palabras, el dios creador de todas las cosas, de todo cuanto de perceptible hay en este mundo material es un sanguinario (Yalbadaot significa rebelde en copto) o un tonto (Saclas), o los dos tal vez. Y El por supuesto, del cual procedieron estos dos insensatos ayudantes.

Saclas, según Jesús, fue quien creó a los humanos a su imagen. Podría acaso eso explicar como nos hemos estado matando entre nosotros por las inconsistencias de este mundo aparente y material. Podría explicar las guerras, la alienación, la miseria y los sufrimientos, la contaminación y el irrespeto por la naturaleza que los humanos padecemos. En verdad, por más que los científicos, los filósofos, los médicos, los profesionales de toda índole nos informan, nos advierten las consecuencias de nuestros excesos, la mayoría de las personas actúan tontamente, ya sea de manera particular o colectiva.

Parece que, al igual que los discípulos, (excepto Judas) no entendemos la necesidad de cobrar conciencia ante lo que nos rodea. No nos detenemos a medir las consecuencias de nuestros errores, sino que seguimos sirviendo a los propósitos de ese dios material, atendiendo compulsivamente los asuntos terrenales sin preocuparnos por el fin.

Aquí en el Evangelio de Judas, el creador de este mundo no es el único Dios verdadero; mucho antes existieron otras deidades superiores emanadas directamente de este ser Supremo e inefable, el Espíritu invisible y grandioso. Este mundo, creado por El, Saclas y Nebro, es un lugar caótico y perverso que pertenece al reino de la perdición y del cual hay que escapar. Cristo no es hijo del creador, la salvación no llega por la muerte, sino por la revelación del conocimiento secreto que él nos hace: Este dios de que creó el mundo material perceptible es bajo e inferior moralmente, no es para nada comparable con la gloria y majestad del verdadero Dios. Estas son las premisas teológicas resaltantes en el manuscrito del las crónica secreta de las revelaciones hechas por Jesús a Judas, días antes de su Pasión.

 

 

 

 

 

 

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