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El Décimotercer Espíritu V

Los discípulos ven el templo y debaten acerca de él

 

Ellos dijeron: “Hemos visto una gran casa con un gran altar en ella y doce hombres-son los sacerdotes, creemos- y un nombre, y una muchedumbre espera frente a ese altar., hasta los sacerdotes (…y recibir) las ofrendas. Pero nosotros seguimos esperando”. Jesús dijo:, “Como son los sacerdotes?”

Ellos dijeron: “Algunos …) dos semanas; algunos sacrifican a sus propios hijos, otros a sus esposas, entre alabanzas y reverencias mutuas; algunos yacen con hombres, otros toman parte en matanzas; algunos cometen innúmeros pecados y actos contra las leyes. Y los hombres que hay en pié delante del altar invocan tu nombre, y en todos sus actos de imperfección los sacrificios son consumados. (…)”

Después de decir esto guardaron silencio, porque estaban preocupados.

 

 

Jesús da una interpretación alegórica de la visión del Templo

 

Jesús les dijo: “Por qué os atribulais? En verdad os digo que todos los sacerdotes que están frente al altar invocan mi nombre. Os lo vuelvo a decir: mi nombre está escrito en este (…) de las generaciones de estrellas a través de las generaciones de hombres. Y ellos han plantado árboles sin fruto en mi nombre, de manera vergonzoza”. Jesús les dijo: “Aquellos a quienes habeis visto recibiendo las ofrendas en el altar, esos sois vosotros. Ese es el dios a quien servís, y vosotros sois esos doce hombres que habeis visto. El ganado que habeis visto que llevaban al sacrificio son todas las personas que descarriásteis frente a aquel altar. (…) resistirá y se servirá de mi nombre de esta manera, y generaciones de gentes piadosas se mantendrán leales a él. Después de él habrá allí otro hombre que será de los fornicadores, y otro habrá de los infanticidas, y de los que yacen con otros hombres, y de los que se abstienen, y el resto de las gentes entregadas a la corrupción, la ilegalidad y el error, y aquellos que dicen: “Somos como ángeles”; ellos son las estrellas que provocan la extinción de todas las cosas. Porque durante generaciones los hombres han dicho: “Mira, Dios ha recibido vuestro sacrificio de las manos de un sacerdote, es decir, de un ministro del error. Pero es el Señor, el Señor del universo, quien gobierna; en el último día ellos serán humillados”.

 

Jesús les dijo: “Dejad de sacrificar que habeis (…) sobre el altar, porque ellos están por encima de vuestras estrellas y vuestros ángeles y allí ya ha llegado a su fin. Dejad, pues que sean atrapados ante vosotros y permitidles marchar (faltan 15 lineas) generaciones (…). Un panadero no puede alimentar a todas las criaturas bajo el cielo. Y (…) a ellos (…). Jesús les dijo: “Dejad de luchar contra mí. Cada uno de vosotros tiene su propia estrella, y toda persona-faltan 17 lineas-en (…) que ha venido (…primavera) por el árbol (…) de este eón (…) durante algún tiempo (…) pero él ha venido a regar el paraíso de Dios, y la estirpe que perdurará, porque él no manchará la posición de esa estirpe, pero (…) para la eternidad”.

Interpretación: En esta explicación, Jesús expone de manera contundente, la profecía que los santos del Antiguo Testamento difundieron a través de tantos años: “Bendito sea su nombre, por los siglos de los siglos, amén”. En el nombre de Jesús, estudiando la historia, se han cometido cosas terribles; como la inquisición, como la conquista genocida del pueblo americano, como el secuestro de negros del Africa para convertirlos en esclavos, todo, todo ha sido de alguna manera dispensado, disculpado, olvidado, por los agresores, y por la Iglesia Católica Romana. Pero allí está. Está escrito y no lo podemos obviar.

Jesús, en su inmensa sabiduría, vaticina exactamente lo que ha estado sucediendo por todos los años transcurridos desde su estadía como humano en la Tierra. ¿Cuántas personas fueron obligadas a devastar grandes regiones de Europa y Asia para cumplir con Las Cruzadas? ¿Cuántos “cristianos practicantes”, por orden de los Papas de turno, o de los mismos reyes, que se creían de “sangre azul”, destruyeron poblados enteros, violaron mujeres y mataron niños, todo en nombre de la Santísima Cruz? ¿O no era una inmensa Cruz la que llevaban hermosamente labrada en sus escudos, los mercenarios que en aquella época, llamaban Cruzados?

A esto se refiere Cristo. Podríamos seguir, inclusive, con la actual guerra en Irak, por ejemplo. ¿O es que George Bush no es católico? Solamente de su propio país, este mandatario ha sacrificado a 3.000 jóvenes estadounidenses, latinos y negros en lo que va de guerra. Y parece que no hay nadie en este planeta capaz de frenar esta gran cantidad de injusticia, que en nombre del “buen juicio” de unos pocos adinerados, tiene asolada nuestra madre Tierra de sangre y desdicha. Y por Irak, van 4 millones de desplazados que han tenido que abandonar su patria, más los casi 800.000 muertos nativos de Mesopotamia.

Hay muchísimo qué decir de estas palabras del Maestro. Jesús les habla fuertemente a sus discípulos para ver si entienden y son capaces de cambiar ese futuro que les refiere con tanta firmeza y seguridad. Porque, si no es así ¿Para qué pone tanto énfasis en este punto?

Con respecto a “los fornicadores”: Jesús condena en su discurso a los que se dedican a satisfacer sus bajos instintos, o trafican con sexo; “los que yacen con hombres”: suponemos que se trata de los homosexuales de ambos sexos, “los infanticidas”: los que atentan contra los niños mental o físicamente. Todos estos personajes se han manifestado a través de la historia: El Papa Borgia y su hijo César, en nombre de la Iglesia salían a matar y envenenaban a todo aquel que siquiera osara desoir sus ordenes o contradecir su palabra, o para hacerse de sus bienes. Ambos, violaron repetidamente a Lucrecia, hija de Alejandro, el Papa, cuya fama también quisieron dañar, aduciendo que practicaba la prostitución. Por eso la aislaron durante largo tiempo e hicieron de ella una persona tímida y frustrada.

Durante la Segunda Guerra mundial, El Doctor Joseph Menguele, utilizando su poder procedente del sistema político Nazi, experimentó con cientos de niños y mujeres embarazadas. A algunas las abría sin anestesia, para estudiar malformaciones u otras curiosidades que sospechara el “buen doctor” pudieran tener sus desgraciados conejillos de Indias. Y ¿esto no es infanticidio, tortura, crueldad, sadismo? A eso, señores, se refería el Maestro Jesús.

 

Judas hace preguntas a Jesús a cerca de aquella estirpe y de las estirpes humanas

 

Judas le dijo: “Rabí, ¿qué clase de fruto da aquella estirpe?”. Jesús dijo: “Las almas de todas las estirpes humanas morirán. Pero cuando aquellas personas han consumido su tiempo en este reino y el espíritu las abandona, sus cuerpos mueren pero sus almas viven y son asumidas”.

Judas dijo: “Es imposible sembrar semillas en roca y recoger sus frutos. Este es también el camino (…) la estirpe (corrupta…) y Sofía corruptible (…) la mano que ha creado gente mortal, así que sus almas ascienden a los eternos reinos celestiales. En verdad os digo (…) ángel (…) poder será capaz de ver aquel (…) éste a los que (…) estirpes santas (…).” Después de decir esto, Jesús se marchó.

Interpretación:  Judas hace referencia en su pregunta a la Parábola del sembrador, Marcos, IV,3-32, uno de los relatos didácticos más difundido y significativo del Nuevo Testamento, cuando inquiere a su Maestro acerca de los “frutos” de la estirpe santa o “aquella” estirpe. Entónces, Jesús deja de lado la metáfora y le habla más claramente sobre lo que sucederá: La estirpe humana morirá y sus almas llegarán en ese punto al término de su existencia, mientras que “aquellas” personas, (se refiere a las personas de “aquella estirpe o estirpe santa”) siempre y cuando hayan consumido su tiempo en la Tierra, mueren su cuerpos pero viven, son “asumidas”.

La estirpe humana es comparada aquí con la siembra de semillas en un pedregal: “es imposible sembrar en rocas y recoger sus frutos” dice Judas, “parte cayó sobre pedregales, donde había poca tierra, y luego nació por no poder profundizar en ella: más calentando el sol, se agostó, y como no tenía raíces, secóse”, dijo Jesús, cuando en aquella oportunidad se lo trataba de explicar a la muchedumbre que se reunió en torno a El.

La estirpe corrupta o humana parece poseer la sabiduría o la Sofía corruptible, para crear mortales o gente no trascendente: aún cuando hagan uso de la tecnología, de la ciencia, de todo el conocimiento acumulado durante siglos, no perdurarán; después de que sus cuerpos mueran, el espíritu las abandona y su almas dejan de ser.

Otra interpretación, puede ser la que explica como la sabiduría corruptible; es decir, el cúmulo de  conocimientos que ideó, que diseñó este mundo material dió origen también a la estirpe Humana, la cual en medio de su imperfección, no verá, no comprenderá nunca el mensaje Crístico, la liberación final, la ascensión de la estirpe santa.

 

 

 

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