Misterios y Revelaciones

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El Décimotercer Espíritu

El beso de JudasLa noticia que había sido publicada; “Judío malvado traiciona a su Maestro!!! Y por más de 2000 años repetida, aprendida, sin discusión alguna. No había duda. ¿Por qué no había duda? ¿Porque así lo creía quién? ¿Los apóstoles? ¿Los que editaron los Libros Sagrados?

En 2006 fue dado a conocer por la National Geographic Society un documento de orígen copto traducido al griego, que data del siglo IV y que transcribe el texto de la Crónica de las revelaciones hechas por Cristo a Judas Iscariote, tres días antes de la Pascua. En este documento, llamado también el Evangelio de Judas, hay una clara incongruecia con los cuatro Evangelios conocidos. Y es, sin temor a pensarlo, una incongruencia no solo clara sino mayor.

Por todos estos años, y vaya que son muchos, unos 2000, más o menos; fue implementada una idea en el pensamiento de todo aquel que haya escuchado un cura en Semana Santa o que haya leído la Biblia: Judas fue un traidor. Judas es la imágen de la traición. Si eres un Judas eres malo. Eres infiel. Eres un sapo. Un desleal. Un vendepatria. Eso, era así.

Pero, ahora se ha dado a conocer una nueva versión de los hechos, digamos, que un punto de vista diferente, con una consecuencia derivada de una interpretación diferente. Y que además es sólida. Y es La National Geographic la que lanza la primicia. ¿Habría que ponerlo en duda?

Si. Porque antes, mucho antes existió la duda. Y si no la duda de que fuera original, un gran interés porque este documento llamado “Evangelio de Judas”, no fuese dado a conocer, al menos como verdadero. O como parte de las Sagradas escrituras.

¿Quiénes evitaron que estos escritos llegaran como verdaderos al público? ¿Por qué fueron categorizados como “herejes” por autoridades eclesiásticas? ¿Por qué la Iglesia Católica, en la actualidad , no se ha pronunciado sobre el Evangelio de Judas, o si es así, no le ha dado la justa importancia histórica a su estudio y análisis?

Muchas preguntas. Como en el Oscurantismo. ¿Será que, en parte hemos vivido hasta ahora en el Oscurantismo y no nos habíamos dado cuenta? ¿Será que nos quisieron engañar todo el tiempo y es hasta ahora que sale a la luz la verdad de los hechos? ¿Deciden en Cónclave los Cardenales qué decirle o no a sus feligreses? ¿Que texto eliminar de los Libros Sagrados para que no sean interpretados o “puestos en práctica”? ¿Cómo desviar la atención de los datos reales para crear creencias erróneas?

Ya, en el año 180 d. C. , Ireneo, obispo de Lyon, había determinado junto con sus seguidores, que el documento que contenía las revelaciones de Cristo hechas a Judas tres días antes de la Pascua era de naturaleza herética. Esto coincide con la instauración del régimen ortodoxo de la Iglesia Católica. Es decir, a l80 años del nacimiento de Cristo se había creado la ortodoxia y la herejía.

El evangelio de Judas proporciona una opción de reexaminar la figura histórica de Judas Iscariote y un reconocimiento de su carácter positivo. Ofrece una magnífica oportunidad para que judíos y cristianos, musulmanes y otros, se reúnan a reconsiderarlo y a replantear su relación con el Antisemitismo y se acabe con uno de los más trascendentes elementos que ha contribuido a mantener posiciones antisemitas.

Por su misticismo, por su representación de Judas Iscariote, lejana a la imágen del traidor, contribuirá a la reescritura de gran parte de la historia de los años formativos de la Iglesia Cristiana.

Jesús escoge a Judas

Según el Evangelio de San Juan, Judas fue escogido para ser discípulo de Jesús; Jesús le encargó la importante responsabilidad de llevar las “finanzas” del grupo de doce que conformó para ser iniciados en el Espíritu.

Judas era hijo de Simón Iscariote quien no era de Galilea, sino de un poblado a unos sesenta km de allí. Su orígen, entonces, fue siempre distinto al de los 11 restantes. Judas sabía leer y escribir, además de contabilizar las cuentas, es decir, era un erudito entre pescadores analfabetas. Un letrado, un administrador entre gente simple.

Jesús sabía este detalle. Por eso lo escogió. Y por lo que haría más tarde. Pero, ¿Por qué lo haría? ¿Por qué habría de entregar Judas a Jesús, sabiendo que exponía a su Maestro a una muerte segura? ¿Había sido Judas “escogido” para ser el instrumento profético del sacrificio del Hijo de Diós? Su supuesto suicidio, ¿fue su momento final de rebeldía contra el designio de tener que asumir el rol de traidor de su Maestro para que la Palabra se cumpliese?

¿Quién era en verdad el Décimotercer Espíritu? ¿Cuál era su misión?

Todos los Evangelistas, cuando hacen mención de Judas, lo hacen en los términos del “traidor”, (Marcos, XIV, 44), “el mismo que le vendió” (Mateo X,4), “quien fue el traidor” (Lucas VI,16), “el transgresor” , “el adalid de los que prendieron a Jesús” (Hechos, I,16).

¿Cuántas veces se observa en las Sagradas Escrituras el nombre de Judas Iscariote? Muy pocas en relación a la cantidad de veces que nombran a Juan, a Matteo, a Pedro, a Santiago, Felipe, a los demás. ¿Por qué razón?

Las historia de las más antiguas civilizaciones del mundo nos ha mostrado como diferentes tendencias religiosas o políticas hacen prácticamente desaparecer ciertas figuras o personajes que existieron, que fueron reales de los textos sagrados o protocolares, como es el caso del faraón niño Tutankamen.

En muchas de las crónicas de los tiempos de este pequeño rey, nada hay que se relacione con él. Inclusive en Monumentos y Templos de Egipto, sus estátuas o bustos fueron deformados o destrozados, seguramente por los seguidores del politeísmo, modalidad religiosa que por cierto aportaba muchos dividendos a los sacerdotes de Ra: venta de momias falsas y de reliquias fraudulentas que había dejado de fluir con el reinado del padre del jóven faraón: Akenaton.

Akenatón había impuesto la religión monoteísta, afirmando que solo Atón, debía ser adorado. Atón, era el nombre del único diós y todas las demás deidades quedaron excluídas de la divinidad en las Artes, oráculos, política, y por supuesto, del comercio. Esta actitud del gobernante logró demasiadas antipatías entre los habitantes del reino, debido al gran arraigo de la tradición politeísta en Egipto en aquella época, por lo que mucha gente la emprendió en contra de él y de su imposición religiosa.

Esta es la explicación de que no haya quedado casi nada escrito sobre Tutankamen y de que sus representaciones plásticas hayan quedado prácticamente destruídas.

¿Y, acaso no es posible que le haya sucedido algo parecido a la historia de Judas Iscariote?

Ireneo Obispo de Lyon

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2 comentarios»

  Mayte wrote @

He visto una película interesantísima sobre el tema, se titula UNO DE VOSOTROS ME TRAICIONARÁ y está disponible en la web de su productora.
http://www.dehonproducciones.com

  gisela wrote @

voy a ser clarita, vende patria no era , era un judio convencido , pero de mal caracter, quien vio judas con johnathon schaech en una de las escenas este discipulo discute a gritos con jesus. si tenia esa clase de arranques no sabemos pero jesus los suyos tenia, como se entiende que eche a correazos a los mercaderes del templo? y bueno… ya vieron siempre hay una julieta para un romeo, me refiero a que los dos tenian un caractercito que Dios nos libre.


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