Misterios y Revelaciones
Información de impacto para mentes despiertasArchivos para Junio, 2008
Inquietudes científicas sobre la manipulación genética

En los corrillos científicos se yergue una preocupación sobre la utilización de la manipulación genética, ya que ésta podría realizarse en cualquier laboratorio, y la utilización de la biología permitiría manipular especies y enfermedades: un verdadero caos biológico. No existen mecanismos para fiscalizar toda esta actividad que, fuera de control, pudiera incluso crear armas bioquímicas que exterminen grandes núcleos poblacionales.
Podríamos, por ejemplo, pensar que la desestabilización de una enfermedad agrícola permitiría el inicio del bioterrorismo y para imaginar esta posibilidad no se hace necesario ser apocalíptico.
Por otro lado, las conclusiones algunas investigaciones publicadas en la revista de Ingeniería Biológica del centro BioMed, explican que un equipo de investigación de biología compuesto por varias universidades de EUA, han agregado genes a bacterias de Escherichia coli, creando computadoras bacterianas capaces de resolver un enigma matemático clásico, conocido como el problema de los panecillos quemados .
Transgénicos
Percy Schmeiser, canadiense cultivador de colza, trigo y guisantes, vio en 1997 sus propiedades invadidas por la transnacional Monsanto, la cual lo demandó por haber utilizado las semillas mejoradas propiedad de dicha empresa de colza resistente . Posteriormente, se comprobó dichas simientes se habían caído de un camión de la empresa mencionada que las transportaba y se habían propagado.
Este productor fue quebrado por Monsanto, corporación que se dotó de forma ilegal, en sus inicios, de bancos de semillas preservados por científicos para proteger la biodiversidad.
El modelo transgénico expresa su fortaleza en las extensas zonas productoras de alimentos, por ejemplo que en el año 2005, ” más de un tercio de las 90 millones de hectáreas con cultivos transgénicos, equivalente a 33.9 millones de hectáreas, se ubicaron en estos países, entre los que se destacan China, India y las Filipinas en Asia, Argentina, Brasil, México, Uruguay y Paraguay en Sudamérica y Sur África en el continente africano” .
Respecto a los llamados monocultivos por ejemplo, en Argentina en 1999, se cultivaron 7 millones de hectáreas de soya transgénica, algo no visto históricamente. Hoy día hay más de 14 millones de hectáreas cultivadas, lo cual hace la mitad de los cultivos totales argentinos.
La prensa que divulga las bondades de esta tendencia productiva no expresa el cambio crítico que provoca en las zonas afectadas por la masificación de los cultivos transgénicos. En diversos países se han suplantado enormes zonas hortícolas por campos uniformes de soya transgénica la cual se exporta hacia la Unión Europea para alimentar animales o hacia la República de China. Esto conlleva grandes ganancias de la compañía Monsanto, la cual dota las semillas necesarias para esta mega producción.
Se calla y se otorga respecto a que, son acorraladas organizaciones agricultoras campesinas, indígenas, civiles los derechos de los genomas modificados y esto se lleva a cabo ante tribunales donde las transnacionales presentan pruebas de dudosa rigurosidad científica para luego conseguir las aprobaciones de registros de comercialización de los OGM.
“Tampoco se refieren a los derechos de los agricultores por poseer e intercambiar sus propias semillas, que no será posible bajo el modelo privatizado y corporativo ni a los derechos de los consumidores para elegir lo que comen, que tampoco es posible bajo este modelo que impide el etiquetado de sus productos”.
Investigadores crearán un banco genético de peces, crustáceos y moluscos
Investigadores chilenos, mexicanos y españoles crearán un banco genético de peces y otros animales marinos. Uno de los objetivos es garantizar la seguridad alimentaria. Además, se busca conocer el impacto del cambio climático y la sobreexplotación pesquera en las especies que se comercializan.

Desde hace miles de años, los seres humanos se dedican a “cultivar” peces en ambientes controlados para luego servirse de ellos como alimentos. Ahora, un grupo de investigadores se propone ir un paso más allá. Pondrán en marcha el primer banco genético de acuicultura, donde conservarán información sobre peces, crustáceos y moluscos.
El proyecto tiene una duración de tres años y comienza en 2008. Costará un millón de dólares. El gobierno de Chile, a través de Corfo-INNOVA, aportará 600 mil dólares, y habrá cofinanciamiento con empresas privadas del sector acuícola.
Participan del proyecto la Universidad de Concepción, a través de su Centro de Biotecnología (CBUdeC); la Universidad Católica del Norte, ambas de Chile, el CICESE de México, y las universidades de Cádiz y de Oviedo de España.
¿Para qué sirve tener un banco genético de ese tipo? Según explica uno de los líderes de la iniciativa, Cristian Gallardo, el estudio de la diversidad genética de las poblaciones es una de las formas de determinar el efecto de las modificaciones ambientales. Por ejemplo, el impacto del cambio climático y de la sobreexplotación de pesca.
“Con las técnicas actuales es posible establecer una huella genética de un individuo o población y rastrear cómo ha variado a través del tiempo su constitución genética. Dicha información permite establecer medidas de conservación de recursos acuícolas y evaluar el efecto de la administración de los recursos pesqueros, entre otras”, dijo a la Agencia CyTA, Gallardo, del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción.
Siga leyendo...
El extraño campo gravitacional de la Luna
Gravitacionalmente hablando, la Luna es un lugar extraño. Los satélites que se encuentran en órbita lunar sienten extraños tirones en los costados y terminan cayendo en picada hacia el polvo lunar. Los astronautas que se paran en medio de los mares de lava lunares pesan más que cuando están parados en la orilla. Una nueva misión de la NASA, llamada GRAIL, confeccionará mapas del peculiar campo gravitacional de la Luna y así allanará el camino para las exploraciones futuras.
Hace mucho tiempo que los científicos saben que el campo gravitacional de la Luna es extrañamente irregular y que tira de los satélites de maneras complejas. Sin correcciones de ruta, ¡los orbitadores finalizan sus misiones cayendo en picada hacia el polvo lunar! De hecho, los cinco Orbitadores Lunares (Lunar Orbiters, en idioma inglés) de la NASA (1966-1972), las cuatro sondas soviéticas Luna (1959-1965), los dos sub-satélites del Apollo (1970-1971) y la nave espacial Hiten, de Japón (1993), corrieron la misma suerte.
El origen de la peculiaridad gravitacional es una cantidad de enormes “mascons” (nombre corto para “mass concentrations” o concentraciones de masa) enterradas bajo las superficies de los “mares” lunares. Formadas por impactos colosales de asteroides hace miles de millones de años, las mascons convierten a la Luna en el cuerpo más gravitacionalmente desigual del sistema solar. La anomalía es tan grande (medio punto porcentual) que incluso los astronautas podrían medirla en la superficie lunar.
Una plomada sostenida en el borde de una mascon podría colgar cerca de un tercio de grado fuera de la vertical, apuntando hacia la masa central. Además, un astronauta con su traje espacial completo y con equipos de soporte de vida, cuyo peso fuera exactamente 22,7 kilogramos (50 libras) en el borde de la mascon, pesaría 22,9 kilogramos (50 libras más 4 onzas) parado en el centro de la mascon.

Arriba: Un mapa de la gravedad de la Luna confeccionado por la nave espacial Lunar Prospector, en 1998-99. Las mascons se muestran en color naranja y rojo. Las cinco más grandes corresponden a los cráteres de mayor tamaño o “mares” lunares repletos de lava, visibles con binoculares, en el lado cercano de la Luna: Mar de la Lluvia (Mare Imbrium), Mar de la Tranquilidad (Mare Serenitatus), Mar de la Crisis (Mare Crisium), Mar de la Humedad (Mare Humorum) y Mar del Néctar (Mare Nectaris). Referencia de la imagen: Alex S. Konopliv y colaboradores, Icarus 150, 1—18 (2001). [Más información]