Misterios y Revelaciones
Información de impacto para mentes despiertasArchivos para Noviembre 17, 2007
Cucarachas robots en Bélgica
Un grupo de robots “disfrazados” de cucarachas fueron capaces de interactuar socialmente con ejemplares de ese tipo de insecto e imponerles conductas ajenas, publica el último número de la revista Science.
Según el proyecto de investigadores de la Universidad Libre de Bruxelles en Bélgica, los robots fueron rociados con productos quimicos para que las cucarachas los reconocieran como uno de ellas.
Los autómatas lograron que las cucarachas alteraran su comportamiento natural y los siguieran en la elección de refugios, incluso si este era malo -según los instintos de los insectos-.
“Lo que es nuevo aquí es que el robot es completamente autónomo, no es controlado de manera remota por seres humanos, y actúa a un nivel social en un grupo de insectos vivientes”, escribió Jose Halloy, autor principal del estudio.
De inicio vemos a este tipo de robots como una útil herramienta para explorar los mecanismos de toma de decisión en animales que viven en grupo, agregó el especialista.
Junto a otras iniciativas similares, el trabajo de Halloy se orienta a la creación de robots capaces de interactuar “creativamente” con múltiples variables ambientales, y enfrentarse con éxito a situaciones no previstas por sus creadores.
Violencia y Genética
Por qué ciertas personas son tan violentas? ¿Se nace o se hace uno violento? Emil F. Coccaro, jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de la Escuela Pritzker de Medicina en la Universidad de Chicago, trata de responder a estas cuestiones desde la década de 1980.
El Prozac consigue calmar a los menos agresivos, pero no a los más violentos
Un gen relacionado con la serotonina se asocia a la violencia y a la depresión
Emil F. Coccaro ha estudiado la agresividad en 200 pares de gemelos
En ensayos clínicos administró a un grupo de personas violentas fluoxetina (comercializado como Prozac, un fármaco para tratar la depresión). El resultado fue que podía calmar a los individuos menos agresivos al incrementar los niveles de serotonina, un neurotransmisor cerebral (regula la transmisión entre neuronas). Sin embargo, hasta ahora, la fluoxetina no puede aplacar el comportamiento de las personas más violentas.
Ahora, el equipo que dirige Coccaro ha comenzado a analizar los datos recopilados durante cinco años para un ambicioso estudio sobre la heredabilidad de la violencia y los efectos de la serotonina en pacientes gemelos. Su equipo ha seleccionado de entre la población normal de Pensilvania, en Estados Unidos, a 1.500 parejas de gemelos. El estudio biológico llevado a cabo en el laboratorio de Chicago se ha visto reducido a 200 parejas de gemelos por problemas logísticos.
Los primeros análisis indican que en alrededor del 30%- 40% de las personas que participaron en el estudio, la violencia tiene un componente genético clave, según Coccaro. Existe una gran controversia sobre el origen de la violencia, pero este investigador tiene claro que tanto la genética como el entorno son responsables. Coccaro impartió la semana pasada en Barcelona una conferencia organizada por la Obra Social de La Caixa sobre el cerebro violento.
La administración de fluoxetina a personas muy violentas produce efectos muy variables: “El 30% de individuos muy agresivos dejaban de serlo; el 45% mejoraba su comportamiento, y en el resto mejoraban los síntomas pero seguían siendo personas que teníamos que considerar agresivas”, explica Coccaro.
¿Por qué no funciona la fluoxetina con las personas más violentas? “Pensamos que estos individuos tienen problemas fundamentales en el sistema neurotransmisor de serotonina del cerebro. Este sistema puede estar tan dañado que los medicamentos no pueden actuar. Es algo parecido a lo que sucede en la enfermedad de Parkinson: las células de dopamina mueren y el fármaco no funciona porque no hay nada sobre lo que pueda trabajar”.
El gen que codifica el transportador de serotonina tiene diversas versiones; según como sea este transportador puede producir depresión o violencia. Los que padecen depresión tienen bajos los niveles de serotonina y de norepinefrina, otro neurotransmisor. En cambio, los pacientes agresivos tienen bajo el nivel de serotonina, pero tienen un nivel normal o alto de norepinefrina. “Comparado con un vehículo, la serotonina sería el freno y la norepinefrina, el acelerador: en un paciente depresivo no funciona ni el freno ni el acelerador, el coche no se mueve, está apagado. En una persona agresiva, el freno no funciona pero el acelerador funciona bien o va muy rápido”, explica Coccaro.
